martes, 22 de diciembre de 2009

MÚSICA





Ahora vivo en silencio. Rocking and rolling. Antes no. Cuando estudiaba en el conservatorio no. Era pequeña: petite poupée me llamaba él, con su sonrisa, con su doble vida, con los vinilos de Brassens. Mis dedos eran pequeños para las teclas y para Mozart. Mis dedos pequeños que se unían por las yemas como dos láminas de cristal bajo un microscopio, y aplastaban la gota de su semen desperdiciado y salado. Y se movían, las yemas, y cuando me lavaba las manos se quedaban ásperas. El semen, si se lava, es áspero. No había ni un momento de calma: primero era rock and roll. Primero eran mis bragas de Piolín o de Panda en mi empeine, la otra pierna levantada, un pie descalzo y otro calzado. Recuerdo eso. Las partituras con las ediciones urtex en la cama: Bach, Haydn; y mis bragas en el empeine. Recuerdo menos su lengua moviéndose vagamente entre mis piernas. Quizás porque luego venía la prisa, el semen áspero, las miradas al reloj, el ambientador para que se fuera el olor a sexo. Las referencias a ella, esa pobre ilusa.
Pensaba que nadie se iba a enterar del simulacro.
Pensaba que la música o el olor se podían esconder como las mentiras.
No, no es pudor.
Quiero ir dejando el dolor atrás.
Quiero cambiar de piel.
Bajar la guardia.
Masturbarme para que me mires.

sábado, 19 de diciembre de 2009

ÉRASE UNA VEZ





Así empezaban siempre los cuentos, cuando era pequeña. Así me gustaba que empezaran. Il etait une fois, once upon a time, c'era una volta.
Así empezaban cuando estaba con él, cuando él comía de mi mano, como una gacela asustada. Cuando leía cuentos mientras él erizaba mi médula, y perdía los papeles.
Cuando follábamos tanto que el final siempre era un leve hilo de pescar que tendía desde su polla sobre mis pechos y mis abdominales. Un hilo de pescar suave que se confundía con mi sudor.

La primera vez que sucedió ya no me creía un solo cuento.

Creo que él estaba confundido: quería llamarlo amor. Yo quería que me lamiera el coño como si se le fuera la vida en ello.

Se lo dije así, y que después hablaríamos de lo demás.

Cuentos.

domingo, 13 de diciembre de 2009

TIEMPO




Lo que más tenía entonces era tiempo. No tiempo vivido. De ese tenía poco, me quedaba poco, entregaba poco. En realidad había vivido más del espacio que del tiempo. Más que espacio, topografías, tierra incógnita, piel.
En aquel tiempo recuerdo que me gustaba ir al sur, a las playas del sur, y me gustaba el viento, y que el vestido rozara mi piel, y quitarme las bragas y abandonarlas a su suerte en algún lugar concurrido. Por las noches fantaseaba con que alguien las encontraba y las olía y se las guardaba en secreto y me buscaba.
Sí, porque quería que siguieran mi rastro, que me buscaran siguiendo mi olor, como un desconocido sabueso, que husmearan mi pasado en la tela de mis bragas, que mi secreto perseguidor supiera por qué me gustaba quitármelas y abandonarlas.
No quería que vieran dolor en eso, que descubrieran una herida.
Quería que olieran el dolor, pero sin darle mucha importancia. Quería que me encontraran, que alguien fantaseara conmigo a partir de aquella prenda mía.
Me gustaba el sur y el rastro que fui dejando allí.
Sin dolor, sin herida.

jueves, 10 de diciembre de 2009

PORNOBLOG




La piel es un material tan inflamable como las palabras.
A veces no encuentro palabras, ni encuentro pieles que tengan siquiera un poco de chispa, que sean capaces de acariciarme, de mojarme, de encenderme.
Decía Denisse Montforte: La mort, la petite mort, trop douce, trop mortel pour être vraie.
Decía Flaubert: Madame Bovary c'est moi.
Bienvenidos a mi pornoblog.
Pura piel, pero también pura literatura.
No te confundas, mon amour.
"La mort, la petite mort, trop douce, trop mortel pour être vraie"
Denisse Montforte
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