domingo, 13 de diciembre de 2009

TIEMPO




Lo que más tenía entonces era tiempo. No tiempo vivido. De ese tenía poco, me quedaba poco, entregaba poco. En realidad había vivido más del espacio que del tiempo. Más que espacio, topografías, tierra incógnita, piel.
En aquel tiempo recuerdo que me gustaba ir al sur, a las playas del sur, y me gustaba el viento, y que el vestido rozara mi piel, y quitarme las bragas y abandonarlas a su suerte en algún lugar concurrido. Por las noches fantaseaba con que alguien las encontraba y las olía y se las guardaba en secreto y me buscaba.
Sí, porque quería que siguieran mi rastro, que me buscaran siguiendo mi olor, como un desconocido sabueso, que husmearan mi pasado en la tela de mis bragas, que mi secreto perseguidor supiera por qué me gustaba quitármelas y abandonarlas.
No quería que vieran dolor en eso, que descubrieran una herida.
Quería que olieran el dolor, pero sin darle mucha importancia. Quería que me encontraran, que alguien fantaseara conmigo a partir de aquella prenda mía.
Me gustaba el sur y el rastro que fui dejando allí.
Sin dolor, sin herida.

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"La mort, la petite mort, trop douce, trop mortel pour être vraie"
Denisse Montforte
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