jueves, 18 de febrero de 2010

TRES (1)


En Mar del Plata es todavía verano. Viví en Mar del Plata hasta los cinco años. Después viví en Buenos Aires. Después me fui. Y volví. Y me fui.
Una vez me quedé en Buenos Aires. Nadie pensaba que yo hubiese nacido allí, por mi acento, por mis gestos, por mis ideas, por mis besos, por eso me permitía mirarlo todo con la distancia que un ojo extranjero le imprime a las cosas. Me quedé porque sin querer me convertí en el dulce ángulo de un triángulo que terminó roto contra el suelo.
Él sí era de Buenos Aires.
Ella no.
Era un triángulo formado por la piel de él, la suya y la mía.
La piel de ella fue la que más tardó en incorporarse al triángulo.
La piel de ella fue lo único que me quedó del triángulo, lo único que sobrevivió a los pedazos del triángulo, o a las cenizas del triángulo, o a las mentiras del triángulo.
Ahora miro las playas de La Perla donde jugaba cuando era niña y me parecen tristes: el casino, el club de pescadores, el torreón del monje.
Desde el hotel veo el horizonte, el mar, parque San Martín, y me pregunto qué fue de los otros dos ángulos del triángulo que partió y mojó mi piel.
En Mar del Plata fui muy porno y muy golfa.
Ahora no puedo. Sorry.

viernes, 5 de febrero de 2010

URGENCIA DEL ROCÍO




Una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío

Alejandra Pizarnik

Hace semanas que rumio el recuerdo de mis últimos años, y he llegado a la conclusión de que Madame Pizarnik lo dice mejor que yo.

No estoy demasiado porno últimamente. Necesito rocío. Necesito tus manos. Necesito olvidarme de ti.
"La mort, la petite mort, trop douce, trop mortel pour être vraie"
Denisse Montforte
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