jueves, 18 de febrero de 2010

TRES (1)


En Mar del Plata es todavía verano. Viví en Mar del Plata hasta los cinco años. Después viví en Buenos Aires. Después me fui. Y volví. Y me fui.
Una vez me quedé en Buenos Aires. Nadie pensaba que yo hubiese nacido allí, por mi acento, por mis gestos, por mis ideas, por mis besos, por eso me permitía mirarlo todo con la distancia que un ojo extranjero le imprime a las cosas. Me quedé porque sin querer me convertí en el dulce ángulo de un triángulo que terminó roto contra el suelo.
Él sí era de Buenos Aires.
Ella no.
Era un triángulo formado por la piel de él, la suya y la mía.
La piel de ella fue la que más tardó en incorporarse al triángulo.
La piel de ella fue lo único que me quedó del triángulo, lo único que sobrevivió a los pedazos del triángulo, o a las cenizas del triángulo, o a las mentiras del triángulo.
Ahora miro las playas de La Perla donde jugaba cuando era niña y me parecen tristes: el casino, el club de pescadores, el torreón del monje.
Desde el hotel veo el horizonte, el mar, parque San Martín, y me pregunto qué fue de los otros dos ángulos del triángulo que partió y mojó mi piel.
En Mar del Plata fui muy porno y muy golfa.
Ahora no puedo. Sorry.

8 comentarios:

  1. El amor es de a tres. O al menos, es una amor más digno de ser vivido.

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  2. Siempre pensé que la relación perfecta es la de tres: siempre que en las discusiones las alineaciones no sean fijas. Si dos coinciden siempre, se deteriora a una pareja. Y del grupo de tres, dos hombres y una mujer me parece la combinación ideal.

    (Por cierto, no lo conseguí nunca).

    El palabro, ¡a veces resulta increíble!, es "trisión". Pues eso, una "trisión" de dos hombres y una mujer, como en Jules et Jim y en Dos hombres y un destino.

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  3. Yo creo que las relaciones de "tres" tienen más de literatura que de reales, a no ser que a ninguno de los tres le importe demasiado los otros dos.

    Y..., me gustaría saber si la autora cuando escribe recrea una idea o describe la realidad, su realidad tal como sucedió.

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  4. Ah, K, a mí no me gusdtaría saber eso.

    La historia de Dos hombres y un destino fue absolutamente real. Ella era una maestra anarquista y escaparon a Argentina, donde compraron un rancho con el dinero que llevaban. Pero ella los convenció para que de vez en cuando fueran a Buenos Aires, o ciudades grandes, a robar bancos para dar todo el botín a los grupos afines. Al final (los tríos siempre tienen un final claro, porque no cabe el "acomodarse"), ella volvió a Estados Unidos y se perdió, uno de ellos también volvió y se perdió. El otro, murió en a Patagonia.

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  5. A mí sí me gustaría Nan, porque más allá de la belleza de unas palabras (que por sí misma, esa belleza, puede justificar el relato), me interesa si reflejan un sustrato vital, a la persona que escribe y su historia.

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  6. Bueno K., es una opinión tan válida como cualquier otra. En la parte superior de mi blog tengo tres citas, una de ellas es:

    "La literatura miente más que habla. Quizás por ello es la única que acaba contando toda la verdad." (Punchet)

    Mi opinión está más cerca de esta cita.

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  7. Uno, dos y tres.
    Uno, dos y tres.
    Tres banderilleros en el redondel.

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  8. O sea, falta el (2). De momento y de la serie.
    Soy más pesao que el plomo.

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"La mort, la petite mort, trop douce, trop mortel pour être vraie"
Denisse Montforte
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